LIV
¡Basta ya!
Mano
levantada,
que ejecutas
tu ira machista,
sobre la boca
callada,
que se
entrega sumisa.
Con la cabeza
agachada
para que no
vean sus hijos la paliza
de la mano
ejecutada,
que los
caricia.
Bien maquillada,
sin profesión, de estilista,
se pone,
colorete, sobre su cara morada,
rime en la
ensangrentada vista,
un pañuelo
cubriendo, la garganta señalada,
en sus labios
reventados, rojo amatista,
en su mente nada,
se encuentra
vacía.
Mujer de
portada.
De ejemplares
de revistas,
de grandes
tiradas,
donde los
críticos periodistas,
narran la
crónica de una muerte anunciada,
de la larga
lista,
de mujeres
maltratadas,
que son
asesinadas por un amor antagonista.
Crespones
negros sobre las fachadas.
Concentraciones
altruistas.
Familias
destrozadas,
le claman a la justicia
que las leyes
se han cambiadas
por otras más
reformistas
para que esas
bestias condenadas,
cumplan, la integra condena, provista.